Fácil. ¿Verdad?
Mucho más fácil que pasarte horas y horas buscando libros por internet. Al final, acabas por no leer nada.
¿En qué momento exacto de la noche acabé yo liándome con Adriana? Porque si me lo hubieses preguntado hace veinticuatro horas, habría jurado que eso era imposible.
¿Era necesario liarla así en mi despedida de soltera? Qué manera más tonta de complicarme la vida a nada de casarme.